Saturday, December 10, 2011
Monday, May 18, 2009

el antes y el después...
Pero antes de que pasara todo esto, alguien tenía que aprobar presupuestos para que la cosa saliera rentable. Y antes de aprobar presupuestos, alguien tenía que hacer un piloto para que los ejecutivos se hicieran una idea de qué es lo que se iba a financiar.
Señor@s: Los dejo con el piloto que dió el vamos a todo el fenómeno que siguió después. El piloto original, del cual la forma cambiaría muchísimo a la que conocimos y con la que crecimos, pero el fondo es el mismo. De hecho, se cuenta la misma historia pero de otra forma. En el piloto vemos a Batman evadiendo balas, pero en la intro definitiva sólo lo vemos evadiendo puños para reforzar la idea de un ser sin superpoderes, con habilidades absolutamente humanas. Para qué hablar del detalle del primer plano en la cara.
Los invito a buscar las siete diferencias...
Tuesday, May 12, 2009

(o la destrucción de toda cordura en nuestra humanidad):
¿Preparados para cambiar sus vidas?
MAS INFO EN www.moymoypalaboyproductions.com
Tuesday, April 21, 2009
HIGH FIDELITY:
(porque los ñoños también tienen corazón)
Cuando un libro o una novela es adaptada al cine, siempre ocurre que no todo el mundo queda conforme con el trabajo final. Eso ocurre sobretodo con los lectores y seguidores que llevaron a aquel libro al top one de los best sellers. Pero algo pasa con la corriente snob de la literatura postmodernista que hace que sus adaptaciones cinematográficas siempre sean muy aplaudidas, incluso llegando a ser objetos de culto, como es el caso de “Fight Club”, “Trainspotting”, “Clockwork Orange” y la película que nos referiremos en esta ocasión: “High Fidelity”. Puede que esto se explique porque estas novelas están llenas de citas y referencias a la cultura pop, ya que los personajes siempre hablan sobre gustos musicales o cinematográficas, citan a intelectuales contemporáneos o bien tienen empleos “cool” que a casi todo el mundo le gustaría tener, elementos que muchas veces reflejan un poco los gustos de los autores de estas novelas, dejando en claro que el aporte a la construcción de los personajes pasa a un segundo plano.
Los temas que tratan son muy contemporáneos y rara vez expuesto en los medios de comunicación, a no ser que lo hagan como protagonistas de las crónicas policiales o en artículos con motivo de debate entre sociólogos y expertos (o sea, nada de interés popular), como es el caso de “Trainspotting” que tocaba el tema de la drogadicción en jóvenes escoceses que renegaban de la cultura inglesa (pero que aún así escuchaban David Bowie o Lou Reed. Contradicciones de la vida diaria), o en el caso de “Fight Club” que toca el tema de la violencia aparentemente motivada por una disconformidad con el sistema (cuando en realidad todo era motivado por la locura de su protagonista... creo que se me salió un spoiler. Lo siento por los que no vieron la peli). Además, son novelas que no poseen una estructura rígida, por lo mismo que comentaba recién (el contenido), por lo que los directores pueden llegar a tener una libertad casi infinita para llegar a realizar las adaptaciones al cine. De hecho, las películas citadas (más otras que andan dando vueltas por ahí) llegaron a marcar un antes y un después, incluso instalando tendencias en el lenguaje audiovisual tanto en el cine como en la televisión. Pasó en el caso de “Orange Clockwork” (o “Naranja Mecánica”, como prefieran algunos) donde Stanley Kubrick realizó una película sublime, incomprendida en su época, llegando a ser motivo de análisis en la actualidad. También pasó con la estructura en el desarrollo de “Fight Club” y con la estética brit pop de “Trainspotting” llegando a ser descaradamente copiada en una de las peores y más desapercibidas películas chilenas que haya pasado por un cine: la insufrible “Mala Leche”.
“High Fidelity” es una película dirigida por Stephen Frears y realizada en el 2000, pero ambientada a mediados de los noventa, cuando el vinilo estaba en retirada (pero sólo en la práctica masiva de escuchar música, porque en realidad siempre ha estado presente), el CD era un lujo y los cassettes eran el pan de cada día. En este contexto tenemos a Rob (John Cusack), dueño de una disqueria ubicada en el peor lugar de Chicago, donde muy poca gente transita y donde los ñoños de la música hacen un esfuerzo por llegar al lugar para encontrar las rarezas, los bootlegs o los sides-B que nunca encontrarán en disquerias multinacionales. Su novia de años, Laura (Iben Hjejle) lo abandona porque lo acusa de no sentar cabeza y de inmadurez. Es así como Rob entra en una etapa de luto amoroso, donde comienza a cuestionarse si realmente él es el problema en todas las relaciones que ha tenido, o bien han sido las circunstancias las que han marcado todas sus rupturas y decepciones. Y mientras Laura se va a vivir con un ex vecino llamado Ian (caracterizado por un excelente Tim Robbins, el mismo de “Rio Mistico”, donde comparte roles con un notable Sean Penn, y el mismo de “ Sueños de Fuga”, donde sale con un entonces recién aparecido Morgan Freeman), Rob se introduce en un viaje introspectivo consistente en ubicar a todas las ex novias que ha tenido para invitarlas a salir y poder lograr entender de esta manera si su problema lo ha ido arrastrando desde pequeño o bien sólo se ha dado en situaciones ajenas a su control. Un viaje bastante cuestionable, considerando que este tipo de cruzadas hacia el pasado no es más que el reflejo de alguna carencia afectiva provocado por alguna desilusión de antaño o actual, pero que refleja la dependencia de esta persona hacia el cariño, amor e incluso llegando al extremo de provocar en la pareja la misma dependencia de ésta persona hacia la otra, dando a entender que no importa la persona con la que estés, solo importa que alguien llene ese vacío en tu alma, por lo que quizás el amor hacia Laura se podría cuestionar perfectamente. En todo caso, en la película Rob está constantemente haciéndole entender a Laura que sin ella no puede vivir y que vuelva con él, por lo que seguramente sí podríamos darle una oportunidad a la posibilidad de que Rob realmente se siente enamorado.
En su disqueria, Rob tiene contratado a dos tipos: Dick (Todd Lousio, el mismo que trataba que le entendieran su jazz en “Jerry McGuire”) y Barry (un hilarante Jack Black, el mismo de “Tenacious D”). Ambos son unos verdaderos ñoños de tomo y lomo que, a pesar de haber sido contratados sólo por tres días en la semana, van TODOS los días sólo porque no tienen vida y no tienen en que invertir su tiempo el resto de la semana. Los diálogos que tienen en la películas son sencillamente geniales, muy entretenidos, porque constantemente están hablando de música, de trivias y datos inútiles que a nadie le interesa, sólo para competir y demostrar quién es realmente el más ñoño de la tienda. Personalmente, considero que esta dupla sigue esa eterna tradición en el cine cuando los personajes secundarios se llevan todos los aplausos. Pasa en esta cinta, ya que esta dupla se roba la película y matiza el romanticismo presente en la historia de los protagonistas, aportando mucho humor (y del muy estúpido) y lo más importante, datos y trivias que sólo los ñoños podrían apreciar.
Un leitmotiv que constantemente vemos en esta película es la costumbre de Rob de crear un listado de las cinco mejores o peores cosas. De hecho, la película comienza cuando Rob recuerda sus cinco peores desilusiones amorosas, y así en el transcurso de la película vemos listados de los cinco mejores empleos, los cinco mejores discos para escuchar en un día Lunes, los cinco mejores clásicos, los cinco mejores temas número 1 que salen en los lados A de los discos, y así sucesivamente, lo que refleja una vez más el tema de la carencia y de cómo, en estos listados de los top 5, proyectan los empleos y la vida que quieren llevar y que no pueden tener como una forma de llenar los vacíos que tienen en sus vidas. De hecho, Rob llega a crear una disquera independiente llamada “Top 5 Records”.
“High Fidelity” es una película hecha en familia, ya que muchos de los actores se conocían desde hace años, e incluso hasta el día de hoy siguen compartiendo roles en series y películas. Joan Cusack (que hace el papel de Liz, la neutral amiga de Rob y Laura) salió en la cómica y también rockera “Scholl Of Rock”, compartiendo roles con Jack Black, quién a su vez tenía una banda con John Cusack cuando eran jóvenes, un John cuyo apellido es igual a la de Joan, casi haciéndonos suponer que algún lazo de familia deben tener entre ambos. También tenemos a Tim Robbins, quién también tenía un lazo con Jack Black, llegando incluso a hacer un cameo en “Tenacious D”, haciendo el papel del indigente cojo que le daba el mapa a Jack para que entrara al Museo del Rock a robar la uñeta del destino (o la “pick of destiny”).
En general la película es entretenida, lleno de trivias ñoñas y con una historia de amor (o de tortura, depende de como quieran llamarle) bastante amena pero a la vez trágica. Dicen las malas lenguas que se viene la segunda parte, ahora que todos estos actores están más famosos y facturan más lucas. Del uno al siete le pongo un 6,5. Y ahora a escuchar un buen vinilo...
Monday, March 09, 2009
BATMAN: YEAR ONE.Personalmente, considero que la mitología actual que posee el Señor de

Corría el año 1987. El universo DC estaba sujeto a lo publicado dos años antes en “Crisis In The Infinite Earth”, una serie que destruyó la antigua continuidad para dar paso a otra nueva, donde a los personajes se les ambientaba en nuestros tiempos y donde se replanteaba el origen de todos ellos. Las series comenzaban de nuevo y los orígenes y las génesis se explicaban una vez más. Es en este contexto donde Frank Miller y David Mazzucchelli fueron escogidos no sólo para explicar el origen de Batman, sino que también para narrar los primeros encuentros entre el encapotado y el Teniente Gordon (aún no era Comisionado), el origen de Catwoman y las primeras apariciones de Bruce Wayne actuando como un excéntrico filántropo playboy para así desviar la atención y para que de esta manera nadie sospechara que en realidad él era Batman.
La historia se sitúa en una Gotham City oscura, fría y desesperanzadora. La policía está tan corrupta como los medios de comunicación y todo gira en torno al dinero: la mafia organiza fiestas donde es común ver asistiendo al alcalde de la ciudad, a altas autoridades y miembros de la policía. A esta ciudad llegan por separados dos personas distintas pero con un mismo fín: Bruce Wayne regresa de sus viajes a través del mundo aprendiendo técnicas para combatir el mal, y James Gordon, un teniente que es asignado a la policía de Gotham City justamente para combatir también el mal. Claro que uno lo hará a cara descubierta (en el caso de Gordon) y otro lo intentará con métodos pocos convencionales para que no le identifiquen (en el caso de Wayne). El camino de ambos comienza a cruzarse cuando Gordon, al darse cuenta de lo corrupta que están las raíces de la ciudad, no cede ante las presiones de sus superiores de aceptar coimas o de tapar las corrupciones de sus compañeros. A raíz de esto comienza a ser amenazado por sus propios compañeros policías en conjunto con la mafia. Los mismos tipos que comienzan a ser acechados por un extraño vigilante nocturno disfrazado de murciélago: Batman. Ambos se dan cuenta que tienen un enemigo y una causa en común que es la de limpiar a Gotham City de la corrupción, y por lo mismo comienzan una alianza que perdurará por siempre.
El guión es de Frank Miller y se nota, porque a ratos la historia se transforma en un thriller policial digno de los géneros del cine de la década del ´40, con persecuciones en automóviles, diálogos en primera persona y una violencia elegante y sofisticada pero a la vez muy sangrienta y masoquista, concepto que además Miller aplicaría más tarde en su obra “Sin City” y con la cual tendría tanto éxito que llegaría a hacer una película sobre ella. Los dibujos de Mazzucchelli son excelentes debido a que los rasgos de los personajes son muy reales y además porque no exagera los atributos de los superhéroes: A Batman no lo dibuja con grandes músculos y con una tecnología espectacular. Lo hace más bien un poco debilucho, sin tanto músculo para darnos a entender que el traje de Batman es de tela, lejos de lo que desarrollaría más tarde. Es decir, nos muestra a personas reales situadas en un contexto que pretende ser real, con personas que parecen ser normales y en una ciudad fría y triste que también aporta con lo suyo al pretender mostrar una experiencia lo más apegada a la realidad posible. Los colores de Richmond Lewis no se quedan atrás: Lo que manda son los tonos grises, fríos, como si pretendiera situarnos en una historia de otoño o invierno. La sangre nunca la colorea de color rojo, sino que utiliza tonos más oscuros, las armas también como si estuvieran oxidadas, la ciudad la colorea de tal manera que se ve una ciudad decadente y triste, lista para desaparecer y para nacer de nuevo. En resumen, un trabajo impecable que hace que te atrases en cada viñeta que lees para poder apreciar los dibujos y los colores en su máxima expresión.
En “Batman: Year One” se explica porqué Bruce Wayne escoge la imagen de un murciélago para construir su mitología, se explica el origen de Catwoman y la causa de su odio hacia Batman y también se explica la relación entre James Gordon y su esposa. La importancia de esta historia radica en que a partir de ésta se comenzarían a escribir todas las historias a futuro. De hecho, muchos códigos y conceptos de esta historia serían tomadas prestadas por Christopher Nolan para aplicarlas en “Batman Begins”, una película que, en lo personal, considero que es la adaptación cinematográfica más fiel al hombre murciélago ya que muestra a un Batman más apegado al cómic, mientras que el Batman de Tim Burton era más bien una adaptación a esas eternas historias de hadas madrinas a las que nos tiene acostumbrado Burton. A ese Batman lo podríamos reemplazar perfectamente por un Joven Manos de Tijeras o por un Jack Skellington. Es por esto que, para aquellos que recién comienzan en el mundo de los cómics y que aún no leen nada sobre Batman, “Year One” es un excelente libro para comenzar a conocer al encapotado nocturno.
















